Música muerta

Ya me he cansado. De ver que letras sin sentido ocupan las posiciones más altas de las listas de éxitos. De ver que es imposible intentar hacerse ver como artista en un mundo tan podrido. No lo soporto más. Cada día, ves como miles se venden haciendo versiones de temas que seguramente no sientan, solo para poder ampliar su público deshonestamente. Yo, en particular, tengo varias versiones en mi canal de canciones famosas actuales que me gustan. Me siento tan orgulloso de ellas como de las demás, pero me carcome el ver que son las más populares cuando, muchas veces, no son las que más emocionado me siento de transmitir. Hasta ahora, además de mis gustos, las visitas mandaban. Pero ya no voy a anteponer el nuevo hit de Daddy Yankee a ese tema que hace latir mi corazón.

Hace tiempo que asumí que la probabilidad de éxito de todo esto era de 1 entre un millón, porque tengo un concepto de la música muy diferente al de la mayoría de la gente. A mí me da igual que algo le guste a todo el mundo, siempre me sentiré identificado con aquello que me haga sentir, ya sea alegría, nostalgia o tristeza. Y descubrir un tema reciente con la mitad de reproducciones, pero con una letra que comparta mis sentimientos ya es para mí suficiente.

No dejéis que os laven la cabeza. Hay melodías preciosas ahí fuera que merecen ser escuchadas. No todo es trap, pop y reggaetón.  A veces, el rock o el country son las mejores alternativas para lidiar con un estado de ánimo. No dejéis que la época en la que vivís os prive de disfrutar de algo tan maravilloso como la música en su completitud. Y, sobretodo, comprended que no siempre lo que los demás escuchan es lo mejor, que a veces hay mucho interés privado detrás de todas esas grandes campañas de publicidad. Como regalo, adjunto en este post una de las canciones más hermosas que haya podido escuchar. Aunque no encuentre la manera de versionarla, la he cantado incontables veces. Y me resulta frustrante el ver que este vídeo casero es prácticamente lo único que queda de ella en la red.

 

 

 

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La reina de las melodías

Hoy, se cumplen 25 años sin Freddie Mercury, vocalista del grupo Queen y posiblemente el mejor intérprete de la historia. Siempre le he tenido una especial admiración, quizás porque envidiaba su voz, su carisma o su valentía.

Descubrí a Queen a través de una compañera de clase en primaria: ella me pidió que le versionara ”Another One Bites the Dust” para su cumpleaños, ya que siempre estaba parodiando canciones para felicitar a mis amigos. Más tarde, en mis tiempos de rebeldía pre-adolescente, ya me encerraba en mi habitación al ritmo de ”I Want To Break Free”, usándolo como una droga para escapar del estrés que me provocaba el querer ser aceptado.

Aún así, si hay una canción que me haya ayudado a salir adelante, esa es, sin ninguna duda, ”Don’t Stop Me Now”. Porque, de no ser por ella, hubiera tomado muchas menos decisiones arriesgadas en mi vida. Solemos dejar por miedo demasiados proyectos a medias, tirando a la basura nuestras aspiraciones ante nuestras pesimistas expectativas. Pero esta canción me enseñó que, por muy mal que puedan salir las cosas, es mejor el fracaso que el arrepentimiento, ya que al menos el camino habrá sido satisfactorio. Y es por eso que dudo que algún día no figure entre mis favoritas.