Música muerta

Ya me he cansado. De ver que letras sin sentido ocupan las posiciones más altas de las listas de éxitos. De ver que es imposible intentar hacerse ver como artista en un mundo tan podrido. No lo soporto más. Cada día, ves como miles se venden haciendo versiones de temas que seguramente no sientan, solo para poder ampliar su público deshonestamente. Yo, en particular, tengo varias versiones en mi canal de canciones famosas actuales que me gustan. Me siento tan orgulloso de ellas como de las demás, pero me carcome el ver que son las más populares cuando, muchas veces, no son las que más emocionado me siento de transmitir. Hasta ahora, además de mis gustos, las visitas mandaban. Pero ya no voy a anteponer el nuevo hit de Daddy Yankee a ese tema que hace latir mi corazón.

Hace tiempo que asumí que la probabilidad de éxito de todo esto era de 1 entre un millón, porque tengo un concepto de la música muy diferente al de la mayoría de la gente. A mí me da igual que algo le guste a todo el mundo, siempre me sentiré identificado con aquello que me haga sentir, ya sea alegría, nostalgia o tristeza. Y descubrir un tema reciente con la mitad de reproducciones, pero con una letra que comparta mis sentimientos ya es para mí suficiente.

No dejéis que os laven la cabeza. Hay melodías preciosas ahí fuera que merecen ser escuchadas. No todo es trap, pop y reggaetón.  A veces, el rock o el country son las mejores alternativas para lidiar con un estado de ánimo. No dejéis que la época en la que vivís os prive de disfrutar de algo tan maravilloso como la música en su completitud. Y, sobretodo, comprended que no siempre lo que los demás escuchan es lo mejor, que a veces hay mucho interés privado detrás de todas esas grandes campañas de publicidad. Como regalo, adjunto en este post una de las canciones más hermosas que haya podido escuchar. Aunque no encuentre la manera de versionarla, la he cantado incontables veces. Y me resulta frustrante el ver que este vídeo casero es prácticamente lo único que queda de ella en la red.

 

 

 

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Eso que ya no se baila

Antes que nada, ¡feliz 2017!. Tengo muchas expectativas puestas en el año que entra, ¿no os parece un buen número? ¡Espero que se cumplan todos vuestros deseos!

Mi nuevo cover hace mención especial al Reggaetón, ese género tan polémico que muchos odian. He de decir que, aunque sea cierto que algunos temas manchan su nombre con letras ufanas y malintencionadas, es un estilo muy melodioso al que acompañan unos ritmos muy interesantes. Nunca juzguéis a un libro por su portada: es normal que un estilo urbano, que deja libertad de expresión a sus autores, a veces sea mancillado por el exceso, pero no por eso se ha de cuestionar una forma de vida muy popular en Latinoamérica.

Ocupándome de esta canción en particular, confieso que me tiene cautivado desde la primera vez que la escuché; de hecho, se ha hecho bastante popular, y muchos no conoceríamos al grupo ”CNCO” de no ser por ella. Aunque trata de una simple situación de discoteca, transmite ese positivismo que hace que te arranques a cantar en la ducha. Además, reconozco que yo fui un fiel oyente de ese reggaetón que hace tiempo que no se baila, y que este tema nos devuelve fugazmente.