90 minutos

Hay tantos enamorados en el mundo, y a la vez tan pocos. Tantas historias fugaces que vienen y van, tantos momentos irrecuperables que desean ser repetidos. Tantas canciones de amor, pero a la vez tantas otras intentando exteriorizar un corazón roto.

Aún no sé cual de estas emociones me transmite en mayor grado este tema de India Martínez, donde se recuerda el momento, el pasado y el presente, el suceso y su devenir. La impotencia de saber que, a veces, todo se puede reducir a 90 minutos.

Esta canción, lanzada el 2011 en el tercer álbum de la ya mencionada intérprete, ”Trece Verdades” hizo que mucha gente conociera su trabajo en España, entre la cual me incluyo. Habiendo conseguido innumerables logros, entre los que destacan una nominación a los Grammy latinos y un gran número de galadornes, India Martínez se asegura siempre de cantar con tal sentimiento que traspasa fronteras. Y tú? También has cantado una canción así a pleno pulmón alguna vez? Espero tus comentarios!

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Adoro

Adoro ese sitio en el que te vi por primera vez. Adoro el haberte conocido, no importa el dónde ni el cuándo. Adoro todo lo que dices, para bien o para mal. Adoro el simple hecho de saber que algún día, por alguna jugada del destino, llegaste a mí. Estés o no estés, siempre serás un regalo que me dio la vida.

Y es que me muero por tenerte junto a mí, tan cerca de mí que ni el viento nos separe. Me muero por decirte que eres mi existencia, y mi sentir, que la seda de tus manos y el brillo de tus ojos se han convertido en mi Sol, y también en mi Luna, que me guían a través de todos los días. Aunque haya miles de historias, me complace saber que la nuestra, quizás, nunca estuvo tan atrás de las más profundas.

 

 

A esos ojos que me dejan en enero

Quisiera deciros que ya no sé como miraros.

Ya no sé si os volveréis a cruzar con mi mirada,

si volveréis a beber de los colores de mi piel reflejados en vuestras pupilas.

Yo jamás hubiese querido que fuerais pasajeros de mi vida, pero el destino así lo sentenció.

Yo jamás hubiera podido contemplar un mundo sin vuestro brillo, pero en él estoy.

Yo jamás hubiera cambiado, pero tuve que aprender a vivir sin que fuerais míos.

Me emborracharé

Me emborracharé para olvidar todo lo que viví contigo. Me emborracharé para disipar las falsas fantasías, los sueños rotos que dejaste en mi mente. Será el alcohol la magia que separará a mi imaginación de tus abrazos imaginarios. Será la noche el refugio que lentamente esconderá mi esperanza, haciendo que pierda mi último sentimiento.

Ganarán los desconocidos un espacio donde tú lo ocupabas todo. Será tu aliento reemplazado por mi libertad, tus ojos por el color del cielo que siempre me acompaña. Quizás te recuerde, quizás vuelvas a ser el centro de mi galaxia, pero entonces, la volveré a teñir de líquido, haciendo que tu forma se derrita, y aprendiendo a vivir sin el Sol de mis días.

Si alguna vez me piensas, emborráchate también:

Porque las historias que se cierran nunca se vuelven a abrir.

Porque los finales se crearon para no poder continuar.

Y, sobretodo, porque lo ideal no está hecho para un mundo donde la vida acaba muriendo.